Anatomía de un instante, de Javier Cercas: el segundo que lo cambió todo

Portada de Anatomía de un instante, de Javier Cercas

Un disparo al techo, un Congreso enmudecido y tres hombres que no se agachan. Ese instante, grabado por las cámaras de televisión la tarde del 23 de febrero de 1981, se ha convertido en una de las imágenes más icónicas de la historia contemporánea española. En Anatomía de un instante, Javier Cercas se propone no tanto contar lo que ocurrió ese día —el intento fallido de golpe de Estado liderado por el teniente coronel Antonio Tejero— como desmenuzar las implicaciones de ese gesto: el de Adolfo Suárez, Santiago Carrillo y Gutiérrez Mellado, los únicos diputados que permanecieron de pie mientras sonaban los disparos.

Quien espere encontrarse con un ensayo convencional sobre el intento fallido de golpe de Estado se equivoca. Cercas no escribe historia en el sentido académico, ni novela en el sentido clásico. Lo suyo es un híbrido audaz, una narración analítica que convierte un segundo de la vida política de un país en una historia personal, una meditación ética y una exploración casi quirúrgica del alma de los personajes implicados. El «instante» al que se refiere el título es literal: el momento en que Adolfo Suárez, presidente del Gobierno; Santiago Carrillo, líder comunista; y Gutiérrez Mellado, vicepresidente militar, no se agachan cuando Tejero dispara al aire.

Pero la verdadera materia del libro no es ese gesto en sí, sino todo lo que lo rodea. ¿Por qué se quedaron de pie? ¿Qué sabían o ignoraban? ¿Qué temían o querían demostrar? Y sobre todo: ¿qué significó realmente ese intento de golpe para España y su proceso de transición democrática? Cercas renuncia pronto a contar el 23F como una crónica exhaustiva. En su lugar, opta por concentrarse en la figura de Suárez, por convertirlo en el personaje principal de una especie de tragedia política. Un hombre que lo tenía todo en contra, que encarnaba una contradicción viva —franquista reformista, político sin partido, líder sin ideología— y que, sin embargo, fue el artífice de un cambio que pocos creían posible.

Cercas construye su libro en torno a ese momento clave, pero lo hace con un enfoque singular: se trata de una crónica en espiral, que no sigue un relato lineal ni pretende abarcarlo todo. Más bien, el autor escoge un puñado de personajes —sobre todo Adolfo Suárez— para escudriñar en su biografía política, sus motivaciones, su papel en la transición, y la forma en que sus decisiones y contradicciones culminan en ese instante decisivo. En ese sentido, la obra es más un ensayo narrativo que una historia del 23F.

La trama del libro avanza en paralelo por dos frentes. Por un lado, reconstruye los hechos del golpe: los contactos entre militares, la implicación de algunos altos mandos, los movimientos en la sombra, el asalto al Congreso, la espera tensa en los cuarteles, el papel ambiguo del rey Juan Carlos, y la desarticulación progresiva del plan golpista. Por otro lado, Cercas narra los años previos, centrados en el desgaste de Suárez como presidente: su pérdida de apoyos, las tensiones dentro de la UCD, las presiones del ejército, los ataques de la prensa, los recelos de la izquierda, el malestar social y económico. Todo ello contribuye a dibujar el clima en el que el golpe se volvió, para muchos, una opción imaginable.

Cercas evita el maniqueísmo. No convierte a Suárez en un héroe, ni a sus oponentes en villanos. Se interesa más por las zonas grises: por el modo en que el poder desgasta, por la soledad del político que no encuentra lugar ni entre los suyos ni entre sus enemigos. El presidente dimitido se presenta como un hombre agotado, rodeado de adversarios, incluso en su propio partido, pero capaz de mantenerse en pie —literal y simbólicamente— cuando la democracia fue puesta a prueba. Del mismo modo, se retrata a Carrillo con su frialdad calculadora y su temple histórico, y a Gutiérrez Mellado como la encarnación del ejército leal a la Constitución.

La trama se complica con la presencia de figuras como Tejero, Milans del Bosch o Armada, cuyas acciones el autor describe con detalle: el despliegue de tanques en Valencia, las conversaciones entre generales, las falsas promesas de formar un “gobierno de concentración”, los nervios y los errores que precipitaron el fracaso del golpe. Pero Cercas no busca explicar el golpe solo desde la conspiración, sino también desde la cultura política de la época: una España que aún no había asimilado del todo la democracia, en la que convivían los miedos del franquismo con la esperanza de una nueva legalidad.

El estilo de Cercas es ágil, envolvente, pero no sencillo. Se permite las digresiones, la reflexión filosófica, los comentarios metanarrativos. A veces el lector tiene la impresión de estar dentro de un ensayo disfrazado de thriller. Otras, la historia avanza como una novela coral, con múltiples hilos que convergen en una escena congelada. Porque lo que le interesa al autor no es solo contar qué ocurrió, sino explorar qué significa recordar, cómo se construyen los relatos nacionales, y por qué seguimos debatiendo quién fue realmente Adolfo Suárez.

Lo que Javier Cercas logra es hacernos ver que cuando la historia se detiene, lo que importa no es lo que se ve, sino cómo se mira, y para ello el autor convierte un hecho político en una fábula moral, un espejo que nos obliga a preguntarnos qué haríamos nosotros en ese instante, a qué le somos fieles cuando todo tiembla.

Anatomía de un instante es, en definitiva, un libro político, histórico y literario. Pero sobre todo es un relato humano. Un intento por entender a quienes protagonizaron —a veces sin quererlo— uno de los momentos más delicados de la democracia española. Un libro que se lee como una novela, pero que, al cerrarse, deja al lector con la conciencia de haber atravesado un pasaje crucial de la historia reciente. Un instante, sí, pero decisivo.

Anatomía de un instante. Javier Cercas. Debolsillo.

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Acerca de Jaime Molina

Licenciado en Informática por la Universidad de Granada. Autor de las novelas cortas El pianista acompañante (2009, premio Rei en Jaume) y El fantasma de John Wayne (2011, premio Castillo- Puche) y las novelas Lejos del cielo (2011, premio Blasco Ibáñez), Una casa respetable (2013, premio Juan Valera), La Fundación 2.1 (2014), Días para morir en el paraíso (2016), Camino sin señalizar (2022) y El sicario del Sacromonte (2024).

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