El loco de Dios en el fin del mundo, de Javier Cercas: la pregunta esencial

Portada de El loco de Dios en el fin del mundo, de Javier Cercas

Un ateo radical volando rumbo a Mongolia para preguntarle al Papa Francisco si su madre verá a su padre más allá de la muerte. Este es el punto de partida de El loco de Dios en el fin del mundo, el nuevo libro de Javier Cercas, que vuelve —con plenitud y osadía— a ese territorio inclasificable donde la crónica personal, la literatura de investigación, el ensayo moral y la novela sin ficción confluyen en un ejercicio narrativo de riesgo. Cercas ya no quiere responder al qué pasó, sino al para qué vivimos. El libro no parte de un enigma histórico ni de una figura política, como en Anatomía de un instante o El monarca de las sombras, sino de una duda existencial elemental, inspirada por su madre, profundamente creyente, que le desea plantear al Papa: «¿verá mi madre a mi padre después de la muerte, como ella dice?«. Esta interrogante aborda la resurrección y la vida eterna, el núcleo de la fe.

El impío que va en busca del loco de Dios

Desde las primeras páginas, Javier Cercas confiesa que no cree, no reza, no espera. Se declara impío, racionalista y anticlerical. Y sin embargo, lo encontramos volando hacia el fin del mundo para interrogar al Papa Francisco sobre el misterio de la resurrección. ¿Cómo se explica esta contradicción? Precisamente ahí radica la fuerza del libro: en el reconocimiento humilde de una ignorancia existencial que ni la ciencia, ni la política, ni siquiera la literatura pueden colmar. Cercas no va en busca de respuestas absolutas, sino de una certeza mínima que pueda llevarle a su madre, y acaso a sí mismo.

La figura del Papa Bergoglio, a quien Cercas retrata con fascinación crítica, se revela compleja, casi novelística: alguien que parece, como él, marcado por la contradicción y el conflicto. La fe y la razón, la espiritualidad y la política, la apertura y la ortodoxia coexisten en un mismo cuerpo, en un mismo gesto. Lejos del hagiografía, el libro construye un retrato agónico del pontífice, que es también un espejo en el que se mide el propio narrador.

Una novela sin ficción que se lee como una crónica periodística

Como ha dicho la crítica, El loco de Dios en el fin del mundo no es un reportaje cualquiera. Su arquitectura narrativa, sostenida en un ritmo que recuerda al de la crónica o la entrevista y con un uso preciso de la tensión, convierte cada escena en una especie de escalón ascendente hacia una revelación final que nunca llega del todo. Porque el viaje de Cercas es más interior que exterior. Lo que en realidad narra este libro es el deseo de reconciliación con algo que la modernidad nos ha enseñado a despreciar: el misterio, la trascendencia, la fragilidad del alma.

En su travesía, Cercas no evita los dilemas: se enfrenta al problema del mal dentro de la Iglesia, a la hipocresía institucional, al dolor causado por quienes dicen representar a Dios. Pero también se cruza con curas de frontera, con misioneros que arriesgan sus vidas, con creyentes que dudan, con la comunidad de los pobres que siguen a Francisco no por dogma, sino por necesidad y esperanza. Hay una honestidad descarnada en el modo en que Cercas recoge las voces, contrasta posiciones, y somete su escepticismo a prueba. Porque en el fondo, lo que está en juego no es la validez de una religión, sino la pregunta por el sentido.

¿Y si lo espiritual todavía nos concierne?

A lo largo del libro, sin que se formule nunca de manera explícita, va emergiendo una inquietud: ¿hemos perdido, como sociedad, algo esencial al renunciar a la dimensión espiritual de la vida? ¿Qué lugar ocupa lo sagrado en un mundo donde todo se mide, se etiqueta, se consume? Javier Cercas no se convierte al catolicismo, no abandona su lucidez crítica ni su racionalismo militante. Pero tampoco se esconde detrás de una pose irónica. Se expone. Escribe para saber. Y en ese proceso, convierte su búsqueda personal en la de todos.

El loco de Dios en el fin del mundo es una obra profundamente incómoda, justamente por ser profundamente necesaria. Se atreve a interrogar la muerte, el amor, el más allá, desde una voz descreída pero no cínica, una voz que todavía busca. En un tiempo en que la literatura suele limitarse a lo personal o lo político, Cercas elige escribir sobre lo trascendente sin perder de vista lo contingente. El resultado es un libro desbordante, provocador, que recuerda que quizás no hemos dejado de hacernos las preguntas esenciales: sólo hemos olvidado cómo formularlas.

El loco de Dios en el fin del mundo. Javier Cercas. Random House.

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Acerca de Jaime Molina

Licenciado en Informática por la Universidad de Granada. Autor de las novelas cortas El pianista acompañante (2009, premio Rei en Jaume) y El fantasma de John Wayne (2011, premio Castillo- Puche) y las novelas Lejos del cielo (2011, premio Blasco Ibáñez), Una casa respetable (2013, premio Juan Valera), La Fundación 2.1 (2014), Días para morir en el paraíso (2016), Camino sin señalizar (2022) y El sicario del Sacromonte (2024).

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