Oliver Sacks: El hombre que confundió a su mujer con un sombrero.

El hombre que confundio a su mujer con un sombrero Oliver Sacks

El hombre que confundió a su mujer con un sombrero es un conjunto de veinticuatro artículos, escritos a modo de ensayo por Oliver Sacks, un reputado doctor especialista en neurología. La originalidad de este libro radica en el enfoque que su autor proporciona a cada uno de los capítulos en los que está estructurada esta obra, pues no se limita a dar una visión facultativa sobre diferentes trastornos psiconeurológicos, sino que, al margen del ya de por sí indudable interés científico de los casos descritos, Sacks ahonda en una visión más humanizada de los casos, de forma que también tenemos una perspectiva psicológica de los pacientes que el doctor Sacks trató, y consigue hacerlo con indudable acierto y sensibilidad, algo que se trasluce en el lenguaje que el doctor utiliza al hablar de sus pacientes, sin recurrir al tono frío y aséptico de quien menciona un expediente o una historia clínica, sino con delicadeza e incluso, en algunos casos, con afecto.

Los casos clínicos que Oliver Sacks nos expone en este libro están protagonizados por personas que tienen problemas neurológicos muy poco habituales. En ocasiones se trata de personas que llevan una vida más o menos “normal”, en el sentido de que ejercen una profesión y tienen una familia, aunque sus “peculiaridades neurológicas” les ocasionen una serie de problemas poco habituales en lo que viene a considerarse una vida normal. Precisamente es esta mezcla de lo cotidiano y lo anormal de la vida de cada uno de los pacientes lo que le proporciona su originalidad. El autor nos enseña las actitudes de sus pacientes, se adentra en la intimidad de sus vidas y nos hace comprender la problemática que la enfermedad conlleva para el desarrollo normal de su día a día.

De este modo, en el relato que da título al libro, el paciente es incapaz de reconocer visualmente a personas, incluso a su familia y a su círculo de amigos más íntimo, si bien es capaz de identificarlas perfectamente por su voz. Y lo mismo le sucede con los objetos, y es que pese a que sus habilidades sensoriales se conservan intactas, el paciente es incapaz de describir los objetos que ve, a menos que se fije detenidamente en las características individuales que determinan cada cosa, puesto que es incapaz de verlas de forma global, o de interpretarlas en su totalidad.

En otros artículos se nos refieren los casos de personas que no reconocen como suyas ciertas partes de su propio cuerpo, o que tienes trastornos de memoria de tal calibre que olvidan lo que han hablado con el doctor apenas un minuto antes, o personas cuya memoria se ha quedado anclada a los recuerdos de veinte años atrás, quedando los recuerdos posteriores a esa época borrados como en una nebulosa.

También se habla de los casos conocidos como savants, personas con una incapacidad de comunicación y de relación, e incluso con un importante grado de deficiencia mental que, sin embargo, poseen cualidades extraordinarias para las matemáticas, el dibujo, o la música. Es notable el caso de los dos gemelos, al que el autor nos presenta como dos autistas que comparten un método de comunicación entre ellos que practican como un juego, y que consiste en recitar números primos de más de cinco cifras, un juego que les proporciona una extraña felicidad que, al parecer, tiene algo que ve con la sinestesia, pues los gemelos son felices cuando pueden “contemplar” la belleza de un número primo, belleza que se acrecienta, según parece, con el número de cifras que lo compone.

Oliver Sacks nos relata cada uno de estos casos en los que intervino de forma directa o indirecta y nos explica cómo intentó ayudar a una serie de personas cuyo cerebro no funcionaba dentro de los parámetros normales y cuyos trastornos neurológicos les ocasionan no sólo trastornos funcionales, sino marginación y rechazo.

El hombre que confundió a su mujer con un sombrero está dividido en cuatro partes en las que se agrupan los casos según su patología. De esta forma, la primera parte se denomina “Pérdidas” y hace alusión a la pérdida de facultades como la visión, la memoria, el lenguaje o incluso la identidad, entre estos artículos está el que da título al libro. La segunda parte se titula “Excesos” y alude a conductas maniáticas o impulsivas, como la de un hombre que padece diversos tics y no puede controlar proferir toda clase de exclamaciones, o la de la señora anciana que padece el denominado “síndrome de Cupido”, y siente una atracción por todos los hombres jóvenes. La tercera parte se llama “Arrebatos”, en referencia a conductas incontroladas, inducidas por los efectos de las drogas, medicamentos fuertes o tumores cerebrales. La última parte se titula “El mundo de los simples”, y en ella se nos relatan casos de personas con un déficit mental que, en ciertos casos, tienen ciertas cualidades muy desarrolladas.

Este libro agradará a cualquier mente curiosa. Escrito de forma amena, con un lenguaje que rehúye de los tecnicismos, nos cuenta historias que nos acercan al lado más humano de la relación entre el médico y sus pacientes y nos abre una ventana al fascinante mundo de la mente humana, pues no deja de asombrarnos el funcionamiento de un cerebro enfermo. En definitiva, un libro sorprendente, interesante y muy recomendable.
El hombre que confundió a su mujer con un sombrero. Oliver Sacks. Editorial Anagrama.

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Acerca de Jaime Molina

Licenciado en Informática por la Universidad de Granada. Autor de las novelas cortas El pianista acompañante (2009, premio Rei en Jaume) y El fantasma de John Wayne (2011, premio Castillo- Puche) y las novelas Lejos del cielo (2011, premio Blasco Ibáñez), Una casa respetable (2013, premio Juan Valera), La Fundación 2.1 (2014), Días para morir en el paraíso (2016) y Camino sin señalizar (2022).

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