Cómo desaparecer completamente, de Mariana Enríquez: huir antes de convertirse en ruina

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A diferencia de otras obras de Mariana Enriquez como Nuestra parte de noche, Las cosas que perdimos en el fuego, o Un lugar soleado para gente sombría, la novela Cómo desaparecer completamente puede desconcertar a quienes esperan con esta obra una nueva incursión en el terror o lo sobrenatural. Aquí no hay fantasmas, rituales oscuros ni casas poseídas. Y, sin embargo, Cómo desaparecer completamente es una novela opresiva en la que el horror no viene de otro mundo: nace de la pobreza, del abuso, de la violencia doméstica y de una adolescencia que percibe el futuro como una forma prolongada del desastre.

El protagonista es Matías Kovac, un adolescente de dieciséis años atrapado en la conurbación bonaerense durante la resaca de la crisis argentina de comienzos de siglo XXI. Su familia, completamente desestructurada, parece más un mecanismo de demolición en marcha que una familia: una madre anestesiada por pastillas, una hermana marcada física y emocionalmente por un intento de suicidio tras el asesinato de su novio narcotraficante, un padre que abusó del joven Matías en la infancia y desapareció después bajo una conversión religiosa, y un hermano mayor que huyó a Barcelona dejando tras de sí unos cuadernos que para Matías funcionan casi como escrituras sagradas. Allí aparecen letras de Nick Cave, Kurt Cobain, Patti Smith o Suede, convertidos en brújula emocional para alguien que solo quiere desaparecer antes de quedar definitivamente atrapado. El propio título remite, de forma explícita, a la canción de Radiohead, y resume perfectamente el estado mental de la novela: desaparecer no como gesto romántico, sino como necesidad urgente.

La trama adquiere un impulso casi de thriller cuando un camello le pide como favor a Matías que se quede al cargo de un alijo de cocaína durante unos pocos días. Inmediatamente, Matías ve el cielo abierto y piensa que vender esa droga podría darle el dinero suficiente para escapar. Pero Mariana Enríquez evita cualquier deriva hacia la novela criminal convencional. Lo que le interesa no es el ascenso en el delito, sino la sensación de que todos los caminos están contaminados de origen. Incluso la huida parece precaria, improvisada, casi imaginaria. Barcelona funciona menos como destino real que como proyección desesperada de una vida distinta. De hecho, Matías ni siquiera es consciente de que Barcelona se encuentra en otro país que no es el suyo.

Uno de los mayores aciertos de Cómo desaparecer completamente está en la construcción de Matías. No es un héroe rebelde ni una víctima idealizada. Es contradictorio, hosco, vulnerable, a veces cruel, profundamente herido. El abuso sufrido en la infancia atraviesa toda su relación con el mundo sin convertirse nunca en una explicación simplista. Está en su ansiedad, en su dificultad para vincularse con otros, en su inapetencia por el sexo, en su sensación permanente de extrañeza frente a su propio cuerpo. Mariana Enríquez aborda aquí un tema poco tratado en la narrativa en español —el abuso sexual a adolescentes varones— con una crudeza que evita tanto el melodrama como el subrayado moral.

Hay además algo profundamente generacional en la novela. La música, la televisión, los diarios del hermano mayor, la fantasía de Europa como escape, la cultura underground como refugio: todo configura una sensibilidad muy específica de comienzos de siglo, pero narrada sin nostalgia. La autora retrata una juventud que no busca cambiar el mundo, sino simplemente sobrevivir a él.

En cuanto al estilo, Cómo desaparecer completamente está escrita sin florituras: diálogos secos, escenas breves, una prosa directa y una extraordinaria capacidad para registrar la degradación material de los espacios. El lenguaje de Mariana Enríquez es directo, va al grano y se limita a contar lo que quiere contar; las frases fluyen sin que la historia canse y la autora evita en todo momento las explicaciones innecesarias. La estructura es lineal, pero avanza con una sensación constante de derrumbe inminente: cada episodio parece acercar más a Matías a un callejón sin salida.

Pese a que Cómo desaparecer completamente no incurre en lo fantástico o en el terror, como otras obras de Mariana Enríquez, tal vez defina el germen de esas otras obras suyas. En lugar de espectros hay casas rotas, cuerpos dañados, familias devastadas y adolescentes que viven como si el mundo ya hubiera terminado para ellos.

Y quizá esa sea la mayor incomodidad que deja la novela: entender que, para algunos personajes, madurar no significa encontrar un lugar en el mundo, sino huir antes de convertirse en otro resto más del paisaje.

Cómo desaparecer completamente. Mariana Enríquez. Anagrama.

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Acerca de Jaime Molina

Licenciado en Informática por la Universidad de Granada. Autor de las novelas cortas El pianista acompañante (2009, premio Rei en Jaume) y El fantasma de John Wayne (2011, premio Castillo- Puche) y las novelas Lejos del cielo (2011, premio Blasco Ibáñez), Una casa respetable (2013, premio Juan Valera), La Fundación 2.1 (2014), Días para morir en el paraíso (2016), Camino sin señalizar (2022) y El sicario del Sacromonte (2024).

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