La mujer de la arena, de Kobo Abe: el conformismo gregario.

Portada de La mujer de la arena, de Kobo Abe

La mujer de la arena es posiblemente la obra más famosa y reconocida del escritor japonés Kobo Abe. Se trata de una de las historias más opresivas e intensas que recuerdo haber leído nunca, con claras connotaciones kafkianas y cuyo planteamiento, que descubrimos a las pocas páginas de comenzado el libro, deja absolutamente perplejo al lector.

Argumento de La mujer de la arena.

La historia arranca con Niki Jumpei, un profesor de escuela afincado en Tokio y aficionado a la entomología, que visita un pequeño pueblo de pescadores mientras busca insectos raros para añadirlos a su colección.

El paisaje en que realiza esta búsqueda es una gran llanura arenosa junto al mar. Allí se encuentra con unos aldeanos que le preguntan quién es, qué hace allí y se interesan en saber si es un inspector del gobierno a lo que él les responde que es un simple maestro que ha ido hasta allí por simple ocio.

Jumpei se queda dormido en la zona y pierde el autobús de regreso a Tokio. Los habitantes del pueblo le recomiendan que pase la noche en la casa de una joven viuda que vive sola, situada en el interior de un foso muy profundo, enterrada en las dunas que rodean al pueblo, y a la que sólo se puede acceder mediante una escalera de cuerda que baja desde dichas dunas hasta la casa.

El entomólogo accede a través de una escalera de cuerda y disfruta de la hospitalidad de la mujer. La sorpresa para Jumpei viene cuando, al día siguiente, comprueba que la escalera ha desaparecido. Es así como Jumpei  comprende que está atrapado en ese hoyo como un esclavo, y se verá condenado a ayudar a la mujer a extraer con cubos la arena que inunda el agujero diariamente. A cambio del trabajo, los aldeanos los surtirán con raciones de comida, agua, tabaco y algún pequeño lujo puntual.

El trabajo de Jumpei y la mujer es algo así como el mito de Sísifo. No hay final en el horizonte. La arena invade diariamente el hoyo y la vivienda. Por más cubos que extraigan, la arena vuelve, implacable. Jumpei se entera de que los aldeanos utilizan esa arena para venderla a la construcción, aunque su salinidad desaconseje ese uso.

Crítica social en La mujer de la arena.

La mujer de la arena es una crítica a la sociedad japonesa que comenzó a conformarse tras la Segunda Guerra Mundial: una sociedad basada en un sistema capitalista y gregario en el que se antepone el beneficio de la nación a cualquier forma de individualismo.

Se trata esta de una novela con una fuerte carga de existencialismo, pues se plantean temas como la soledad, el aislamiento, la identidad individual frente a la alienación colectiva, o incluso la deshumanización de la sociedad.

Los dos protagonistas principales representan roles contrapuestos en ese escenario de alienación. La mujer representa el conformismo gregario, mientras que Jumpei representa el individualismo y la ambición. Mientras “la mujer de la arena” acepta su destino y no se plantea una vida diferente a la que lleva, aunque esta parezca más propia de una esclava que de una persona libre, Jumpei se nos muestra como un personaje con aspiraciones más elevadas que no quiere conformarse con ser un simple maestro, sino que aspira a una cierta notoriedad cuando logre publicar un estudio de entomología.

Tengo la impresión de que Kobo Abe no trata en ningún momento de buscar la empatía del lector hacia sus dos personajes. En cierto modo, ambos provocan rechazo. El hombre nos muestra su carácter más agrio y lo paga con la mujer, burlándose de ella y tratándola con desprecio, aun cuando ella no es la causante de su cautiverio. Por otro lado, la indiferencia de la mujer, el sentimiento casi de arraigo hacia el lugar que habita, generan más incomprensión que empatía, por muy dócil o serena que nos parezca en su forma de actuar.

Conforme avanza la narración, ese sentimiento de rechazo no mejora pues, aunque inicialmente luche con todas sus fuerzas por escapar, Jumpei acabará convirtiéndose también en un ser alienado, indolente, que acepta su destino y, lo que es más, que siente una cierta liberación al asumir que su lucha es inútil y que esa nueva vida puede ser una forma de dar un sentido a su existencia, aunque sea en cautiverio.

La mujer de la arena, entre el erotismo y la pesadilla.

Uno de los puntos fuertes de La mujer de la arena reside en el erotismo que se desprende de la anómala relación que los protagonistas se ven obligados a vivir juntos. En un lugar con un altísimo grado de humedad, los cuerpos sudorosos y cubiertos de arena ayudan a que haya una cierta sensualidad cuando los dos se encuentran. Lo que comienza con un simple acto de limpieza, en el que ambos se ayudan mutuamente a limpiarse para quitar la arena pegada a sus cuerpos, pasa a las caricias y de ahí al sexo.

Sin embargo, no existe una relación que podamos entender como sentimental entre los protagonistas de La mujer de la arena. Es el tedio al cautiverio, y no el amor, lo que incita a ambos a mantener unas relaciones que el lector entiende que son puramente físicas, animales. Un hecho que se acentúa cuando los aldeanos les ofrecen a la pareja poder salir del hoyo y pasear por el pueblo a cambio de dejarles asistir como espectadores a uno de sus encuentros sexuales, algo a lo que Jumpei está dispuesto aunque la mujer se niega y se resiste.

A ese erotismo, La mujer de la arena se suma una atmósfera opresiva. Parece la historia de una pesadilla de la que el protagonista quisiera despertar y no puede. Y, al mismo tiempo, Kobe Abe impregna la narración con un extraño lirismo que se contrapone a una trama kafkiana y agobiante, reforzada por la presencia de una arena que no para de crecer, que nunca desaparece y que carcome las vigas de la choza en la que habita la pareja protagonista.

Conclusión.

La mujer de arena es una gran novela escrita por Kobo Abe con un estilo que alterna entre la sobriedad y la plasticidad. Las descripciones son precisas, justas, pero también muy sensuales en el sentido de que el autor nos transmite en sus descripciones no solo a través de lo que el protagonista ve, sino de lo que percibe a través de los cuatro sentidos restantes.

En La mujer de la arena apenas hay fragmentos redundantes o que no aporten detalles de interés a la narración. Hay ciertos momentos en los que Kobo Abe alterna el uso de la primera y la tercera persona para comprender mejor ciertos aspectos personales del protagonista y también para que el lector tome cierta perspectiva y sepa cuál es el destino final del protagonista atrapado en el hoyo.

En conclusión, La mujer de la arena es una novela imprescindible no solo en la literatura japonesa, sino en la literatura universal. Una obra con una temática que, aunque parezca extraña a simple vista, es de una vigencia absoluta, pues nos habla de esa soledad de un hombre atrapado en un sistema alienante, de la inutilidad de rebelarse y de la imposibilidad de escapar.

No creo, sin embargo, que el mensaje que Kobo Abe quisiera transmitirnos con esta obra sea el del conformismo y la indolencia pues resulta claro que en esta narración llena de metáforas hay una fuerte crítica social.

Para quien tenga curiosidad, existe una versión cinematográfica de La mujer de la arena con guion escrito por Kobo Abe. La cinta ganó en 1964 el Premio Especial del Jurado en Cannes y fue nominada a la mejor película extranjera y a la mejor dirección en los Oscar de 1965.

La mujer de la arena. Kobo Abe. Siruela.

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Acerca de Jaime Molina

Licenciado en Informática por la Universidad de Granada. Autor de las novelas cortas El pianista acompañante (2009, premio Rei en Jaume) y El fantasma de John Wayne (2011, premio Castillo- Puche) y las novelas Lejos del cielo (2011, premio Blasco Ibáñez), Una casa respetable (2013, premio Juan Valera), La Fundación 2.1 (2014) y Días para morir en el paraíso (2016).

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