Los invictos, de William Faulkner: un relato de pérdida y derrota

Portada de Los invictos-William Faulkner

Cuando Faulkner publicó en 1938 la novela titulada Los invictos muchas de sus obras más importantes ya habían sido publicadas y, por tanto, el Faulkner que encontramos en Los invictos es un Faulkner ya maduro.

Sin embargo, para quien no haya leído nada de Faulkner, Los invictos es una de sus obras más asequibles y puede ser una buena opción para adentrarse por primera vez en su narrativa densa y compleja. La novela está contada en siete episodios en orden cronológico, algo poco habitual en Faulkner, con un mismo narrador.

La familia Sartoris en Los invictos

Los invictos sigue a la familia Sartoris, que Faulkner comenzó a retratar con la publicación en 1929 de Sartoris, que muchos más tarde volvió a ser publicada sin censura ni mutilaciones bajo el título de Banderas en el polvo. En los años 30 Faulkner retomó la historia de esta familia para lo que comenzó a escribir una serie de relatos en los que el coronel Sartoris sigue apareciendo, aunque en segundo plano. En 1937 Faulkner reunió los seis relatos, los enlazó y añadió un último capítulo con el que conformó la novela que hoy comentamos.

Con Los invictos, desarrolla aquellos acontecimientos protagonizados por el coronel Sartoris a través del joven Bayard e incorpora a Rosa Millard, personaje inspirado en la abuela de Faulkner.

El contexto histórico de Los invictos

La historia se desarrolla durante la Guerra de Secesión y los años inmediatamente posteriores, y su narrador, Bayard Sartoris, hace el paso de la adolescencia a la madurez en un contexto atravesado por la violencia y la pérdida. Como sucede en otras obras de Faulkner, en Los invictos hay referencias a personajes y situaciones de otras historias del universo faulkneriano, como guiños para el lector que ya conoce el condado de Yoknapatawpha y a sus habitantes.

El título de Los invictos hace referencia a la actitud del sur frente a la derrota en la guerra civil, en sus aspectos positivos y negativos: por un lado, la resiliencia de los sureños y su afán de sobrevivir sin entregar su dignidad; por otro, la negativa a aceptar los cambios sociales y políticos, sobre todo la abolición de la esclavitud y el reconocimiento de los derechos civiles de la población negra.

El papel de los adolescentes y las mujeres

En esta novela Faulkner nos relata las aventuras del joven Bayard Sartoris, su amigo negro Ringo y su abuela Rosa Millard, personajes fundamentales en las sagas familiares de la narrativa faulkneriana.

Resaltan dos personajes femeninos: Rosa Millard, la astuta abuela de Bayard con una fortaleza que mantiene a la familia sin la presencia del padre; y la prima de Bayard, que se disfraza de hombre para luchar y se resiste a abandonar la independencia una vez que ha finalizado la guerra.

La historia arranca con el final de la infancia de Bayard y el regreso del coronel Sartoris cuando la derrota del ejército del sur es prácticamente un hecho. Su voz es antigua e ingenua, pero su visión parte de la experiencia y se va adaptando a sus distintas edades en el desarrollo de la novela.

La prima Drusila es rebelde, no entendida por los hombres que la rodean y malinterpretada por las mujeres. Es una rebelde sin causa, pero con fuerza y carácter, que logró vestirse de hombre y trabajar bajo la figura del varón.

El tema del racismo

El racismo es un tema muy recurrente en las novelas del escritor. En Los invictos, esto se ve en el personaje Ringo. Es de color, pero cuando surge la liberación de los esclavos, se considera “no negro”. Es un personaje principal en la novela que nos hace reflexionar cada momento sobre su comportamiento.

Faulkner utiliza el conflicto Norte-Sur como leitmotiv de la novela a través de una guerra que dividió los Estados Unidos. Pese a la derrota, los personajes siguen resentidos, y no aceptan lo que es obvio, una guerra perdida:

“Esta Guerra no ha terminado. Acaba de empezar en serio”.

Faulkner describe a un ejército confederado y esclavos liberados que viven como indigentes, mezclando sus raídas ropas con las afanadas a los yanquis, quienes imponen una fuerza que, por otro lado, les da igual, pues no creen en ella; un paisaje arruinado con gente que, más que viajar, vaga:

“Antes había sido como pasar por una región donde no había vivido nadie nunca; ahora era como pasar por otra donde todos hubieran muerto a la vez.”

Conclusión

Los invictos está narrada con una perfección formal digna de su autor. No en vano, Faulkner fue un maestro y gran psicólogo del alma humana y Los invictos es Faulkner en estado puro: imperdible, imprescindible, muy recomendable.

Los invictos. William Faulkner. Seix Barral.

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Acerca de Jaime Molina

Licenciado en Informática por la Universidad de Granada. Autor de las novelas cortas El pianista acompañante (2009, premio Rei en Jaume) y El fantasma de John Wayne (2011, premio Castillo- Puche) y las novelas Lejos del cielo (2011, premio Blasco Ibáñez), Una casa respetable (2013, premio Juan Valera), La Fundación 2.1 (2014), Días para morir en el paraíso (2016) y Camino sin señalizar (2022).

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