Rebelión en la granja, de George Orwell: cuando unos son más iguales que otros.

Portada de rebelión en la granja, de George Orwell

Entre todos los libros de George Orwell, Rebelión en la granja es, junto con 1984, el más famoso. Pero, en este caso, su fama va más allá del corpus de la obra del autor. Rebelión en la granja es una obra maestra de la literatura inglesa y universal. Harold Bloom, uno de los mayores críticos literarios de nuestra época, lo incluye en su controvertido y conocido Canon occidental.

Las razones para el éxito, tanto de crítica como de público, de Rebelión en la granja son varias. En primer lugar, destaca su enorme accesibilidad. Es una novela corta, de menos de 200 páginas, que se deja leer sin problemas en poco tiempo. Además, su estilo es sencillo y su trama, fácil de seguir, muy amena y por momentos hasta divertida, entendiendo que tras ese adjetivo de divertido, George Orwell despliega un sarcasmo crítico que no pasa inadvertido.

Más que una novela, Rebelión en la granja es una fábula pensada para que la pueda disfrutar todo tipo de público, desde el público adulto hasta uno más joven.

Y decimos que Rebelión en la granja es una fábula entre otras cosas porque la narración está protagonizada por animales a los que se les atribuyen características y problemas humanos. 

Estas características, aunque facilitan la asimilación del libro por parte del público, no dan fe de su enorme importancia. Para ello, debemos fijarnos en la hondura histórica que tiene y en el contexto de recepción. 

Incluso se han hecho adaptaciones cinematográficas en dibujos animados que pueden pasar el filtro infantil, como la que puede verse a continuación:

George Orwell y los totalitarismos.

Rebelión en la granja se publicó en el año 1945, un año cumbre en relación con la historia moderna de Europa. Es el año en que finaliza la Segunda Guerra Mundial y, por tanto, la amenaza nazi. Sin embargo, en Europa campa todavía la amenaza de muchos otros regímenes totalitarios de uno y otro signo: España, Portugal, Grecia, la Unión Soviética y algunos países del este de Europa. 

La importancia de Rebelión en la granja guarda relación con este clima de violencia y de opresión políticas. La narración puede interpretarse como una metáfora que nos alerta sobre la deriva de ciertos sistemas de gobierno autoritarios. 

La trama de Rebelión en la granja.

Todo sucede en una granja. En un primer momento, ésta se halla gobernada por humanos. Pero los animales, hartos de ser explotados para satisfacer los fines humanos, cobran conciencia de su situación y deciden revelarse. Finalmente, consiguen hacerse con el control de la granja y establecer su propio sistema de gobierno y de gestión. Sin embargo, se diría que la misma situación de opresión y dominio inicial vuelve a repetirse. 

Resulta que los cerdos demuestran capacidades y competencias que los sitúan muy por encima del resto de animales de la granja. En consecuencia, pronto toman el mando, justifican su posición como élite gobernante y comienzan a modificar los estatutos que habían consensuado entre todos los animales. Así, los cerdos, poco a poco comienzan a distanciarse del resto de especies y a asemejarse cada vez más a los antiguos gobernadores humanos. Más adelante, acabarán, de hecho, confraternizando con los humanos que todavía gobiernan ciertas granjas de la vecindad. Los animales, esta vez, no podrán hacer nada.

Esta trama hace referencia en concreto a la dictadura estalinista que imperaba por entonces en la Rusia Soviética. En un principio, dirigidos por los preceptos marxistas y comunistas, los estalinistas pretendían librarse de la opresión burguesa y del sistema de explotación capitalista. Estos dos elementos estarían, pues, simbolizados por los humanos que gobernaban la granja en un primer momento. El estalinismo, sin embargo, lejos de allanar las desigualdades sociales, acabó creando otra élite y otro sistema de gobierno igualmente opresivo, el del socialismo soviético. Esta nueva forma de opresión estaría representada, entonces, por la nueva oligarquía de los cerdos. 

Como se puede apreciar, el público de la época entendió perfectamente todas estas referencias políticas y acogió el libro con gran alborozo.

Posición ideológica de George Orwell.

Durante toda su vida, George Orwell fue un socialista convencido y un firme defensor de la democracia. Recordemos, por citar un solo ejemplo de su compromiso político, su apoyo incondicional a la República española durante la Guerra Civil Española.

Justamente esa posición de socialista democrático hace que Rebelión en la granja (y con posterioridad 1984) redoble su valor, pues George Orwell se atrevió a criticar abiertamente algo que muy pocos socialistas tuvieron el valor de hacer: el régimen de Stalin.

George Orwell levantó la voz desde que vio como la proclamación inicial del régimen soviético de abolir la corrupción y la injusticia social, procurando la igualdad entre los ciudadanos, terminó en saco roto y toda la clase alta dirigente terminó por entregarse a la corrupción.

No obstante, según señalan algunos expertos, George Orwell no buscaba con esta obra interpelar solo al régimen socialista de Stalin, sino también establecer una alegoría sobre la condición humana frente al poder, y cómo este termina por  fracturarla, y sacar lo peor de ella.

La paradoja de la igualdad en Rebelión en la granja.

En Rebelión en la granja, os animales de la Granja Manor se rebelan contra al granjero humano Howard Jones, a quien logran expulsar para alborozo de todos los animales. La chispa que propicia esta rebelión parte de un cerdo llamado Viejo Mayor. Este, antes de morir, explica a sus compañeros de granja en qué consisten sus ideales de justicia e igualdad. Es así como esas ideas encienden el ánimo de los animales, quienes, tras expulsar al granjero humano, crean un nuevo modelo de gobierno y organización.

Tal vez uno de los puntos más llamativos del libro reside justamente es ese ideario que los animales redactan con las mejores intenciones. Ese ideario es una especie de heptálogo con una serie de reglas y normas orientadas a garantizar la igualdad entre todos. Esos “siete mandamientos” dicen lo siguiente:

1.- Todo aquello que camina en dos patas será considerado un enemigo.
2.- Todo aquello que camine en cuatro patas, o cuente con alas, será considerado un amigo.
3.- Ningún animal usará ropa.
4.- Ningún animal dormirá en cama.
5.- Ningún animal beberá alcohol.
6.- Ningún animal matará a otro animal.
7.- Todos los animales son iguales.

Como cabe esperar, la trama de Rebelión en la granja propiciará que estas normas vayan retocándose con el paso del tiempo, algunas veces sutilmente y finalmente, de una forma decepcionante y dolorosa.

La toma del control absoluto por parte de los cerdos de la granja deriva en un cambio de actitud y de conducta que resulta incomprensible para el resto de animales de la granja aunque algunos, como el burro, tratan de mantener su lealtad hasta el final pese a que les rechinen esos cambios.

Las normas van cambiando de una forma que parece caprichosa. Con el paso del tiempo, las siete reglas iniciales se reducen a tres:

1.- Ningún animal dormirá en una cama, con sábanas.
2.- Ningún animal beberá alcohol, en exceso.
3.- Ningún animal matará a otro, sin motivo.

Con el paso del tiempo, no solo serán las normas lo que cambie, sino la actitud de los cerdos hacia los que teóricamente habían sido sus peores enemigos: los humanos. No solo tratarán con ellos, sino que comenzarán a adoptar costumbres humanas: se vestirán de humanos y comenzarán a andar a dos patas.

Al final de la historia, el viejo burro, ya cansado de luchar, nos muestra toda su desolación y tristeza cuando lee que los siete mandamientos originales se han reducido a uno solo, basado en aquel que decía Todos los animales son iguales pero que ahora ha sido también retocado, quedando finalmente de esta forma:

Todos los animales son iguales, pero algunos animales son más iguales que otros.

Rebelión en la granja. George Orwell. Debolsillo.

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Acerca de Jaime Molina

Licenciado en Informática por la Universidad de Granada. Autor de las novelas cortas El pianista acompañante (2009, premio Rei en Jaume) y El fantasma de John Wayne (2011, premio Castillo- Puche) y las novelas Lejos del cielo (2011, premio Blasco Ibáñez), Una casa respetable (2013, premio Juan Valera), La Fundación 2.1 (2014) y Días para morir en el paraíso (2016).

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