Las 500 mejores novelas del siglo XX

Llámalo sueño. Henry Roth: La infancia perdida

Dicen que la infancia es el paraíso perdido, pero para algunos es el infierno nunca olvidado. Un infierno que regresa constantemente, porque se ha convertido en un hábito del pensamiento, porque te ha formado o deformado de manera que ya no serás el adulto que hubiera resultado de esa infancia idílica de la que sin embargo otros tienen gratos recuerdos, …

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Los nueve sastres. Dorothy L. Sayers: Repique de campanas

Hubo un tiempo en que el mundo era feliz. Afables párrocos dirigían las almas de unas cuantas personas de buena fe, perdidas en aldeas rodeadas de terrenos pantanosos, allá en la Inglaterra de 1920. Las personas eran buenas, y si no lo eran, pronto eran echadas del redil, o ellas mismas se apartaban, normalmente para dirigirse a la cárcel, el …

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Yo, Claudio. Robert Graves: El valor del punto de vista

Antes del actual boom de la novela histórica, existía la novela histórica. Uno de sus máximos cultivadores fue Robert Graves (1895-1985), que aunque se consideraba a sí mismo como poeta, creyó encontrar en la historia una inspiración lírica que le diera un nuevo significado a la narrativa. Los hechos históricos son innegables, parecen inmutables, pero dependiendo de la voz narrativa, …

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Trópico de Cáncer. Henry Miller: La vida misma

Hubo un tiempo en el que las novelas parecían componerse tan solo de palabras, de formas, de estructuras complejas y laberínticas. El Ulises de Joyce había roto con una tradición de siglos y ya la mirada del escritor era una mirada calidoscópica, hecha pedazos, de tal modo que la historia no tenía tanta importancia como la manera de contar esa …

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Luz de agosto. William Faulkner: Solos en el mundo

Todo hombre tiene el privilegio de destruirse a sí mismo siempre que no haga daño a nadie, siempre que viva para sí mismo y de sí mismo. Todo hombre puede ser víctima y a la vez verdugo de sí mismo; sólo tiene que situarse en el contexto idóneo, dejarlo vivir entre la intolerancia y la incomunicación, solo, solo como un …

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Las tiendas de color canela. Bruno Schulz: Los recuerdos adulterados

El escritor Bruno Schulz (1892-1942) se veía como un perro; Bruno Schulz, además de gran escritor, era dibujante, un excelente dibujante que ilustraba sus libros como si toda la fuerza de sus palabras no fueran suficiente para expresar la hondura de sus pensamientos. En esos dibujos a menudo aparece como un perro acurrucado a los pies de una mujer, humilde, …

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Miss Lonelyhearts. Nathanael West: Directo al corazón

Hay un cierto grado de brutalidad en la vida real: algo tan descarnado, tan triste, que da hasta risa, esas lágrimas insospechadas que se derraman por no llorar de verdad. Miss Lonelyhearts (1933) es una novela grandiosa, una obra maestra, un libro para morirse de risa, porque su enfoque sobre la vida es tan miserable, tan mezquino, que sólo cabe …

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La condición humana. André Malraux: El destino del individuo

Hay personas para las que la historia se configura como un destino. Más allá de la propia individualidad, el bien de la comunidad se alza como un objetivo vital. Ese hombre históricamente puro se consagró en el siglo XX, y pocos escritores -o intelectuales- tomaron sobre sus hombros esa premisa vitalista y arrolladora como André Malraux (1901-1976). Revolucionario, aventurero, político, …

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El lecho de Procusto. Camil Petrescu: La medida del amor

Procusto era un ser mitológico siniestro y embaucador, que atraía a su mansión a los caminantes para robarles y aplicarles terribles suplicios. Acostaba a sus víctimas en un lecho de hierro y las sujetaba con firmeza. Si las piernas de los prisioneros sobresalían de la cama, les cortaba la parte sobrante; pero si las piernas eran más cortas que el …

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Un mundo feliz. Aldous Huxley: La dictadura de la felicidad

Aldous Huxley (1894-1963) imaginó un mundo estable, en el que la gente fuera feliz. Un mundo en el que las personas tendrían lo que desearán y nunca desearían lo que no pudieran obtener. Se sentirían a gusto, a salvo, sin enfermedades, sin temor a la muerte, un mundo donde se ignorara la pasión y la vejez; un mundo sin padres …

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