El hechizo de Lily Dahl, de Siri Hustvedt: La apariencia de los conocidos

Reseña de El hechizo de Lily Dahl, de Siri Hustvedt. Cicutadry

El hechizo de Lily Dahl fue la primera novela publicada por Siri Hustvedt, en 1996. La escritora norteamericana nos envuelve pronto: una película y una mujer, una escena: Marilyn Monroe en Bus Stop; un vaquero se quita su chaqueta para arropar a la muchacha. Ella se estremece, agita su cuerpo como si la estuvieran besando en el cuello; su rostro refleja una dicha extraordinaria. Lily Dahl la contempla en la televisión, en casa de sus padres, y decide ser actriz. El hechizo de Lily Dahl no es la historia de un deseo insatisfecho, ni siquiera de un sueño irrealizado, sino de algo más heroico: la historia de una mujer valiente y dura que sobrevive en el Medio Oeste americano.

Historia de una camarera

Esa chica de 17 años que quiere ser como Marilyn Monroe, que ve en ella misma rasgos físicos de la actriz, se levanta todos los días antes de las cinco de la mañana para abrir la única cafetería de una pequeño pueblo de Minnesota. A esa misma hora, en la ventana de un apartamento frente al de ella, un pintor se enfrenta a una tela mientras escucha música de ópera.

Don Giovanni en Minnesota. Un pintor judío desconocido en una localidad en la que todos se conocen desde la infancia. Una mujer que quiere emular a Marilyn. Unos clientes que siempre piden el mismo desayuno a la misma hora y que miran con secreto deseo a Lily Dahl. Siri Hustvedt va construyendo los pilares de un drama doméstico, de esos dramas que parecen exclusivos de la América profunda pero que se repiten cada día en nuestras ciudades, en nuestros barrios.

Es el interés por lo desconocido, la inquietud por todo lo que nos haga salir de la rutina lo que le interesa contar a Siri Hustvedt de una forma magistral. Cuando vemos los mismos rostros día a día, las mismas palabras, las mismas conductas; cuando todo es previsible… de repente aparece en nuestras vidas lo imprevisto de donde menos hubiéramos sospechado.

El hechizo y lo imprevisible

¿Lo que nos ocurre nos cae de la nada, aunque vivamos en el lugar más aburrido del mundo? El hechizo de Lily Dahl ofrece una singular respuesta: todos tenemos un hechizo, todos atraemos aquello que nos ocurre, sea felicidad o desgracia. Y muchas veces esta felicidad o esta desgracia acaecen porque, mientras se están gestando, estamos entretenidos mirando hacia otro lado.

Lily Dahl mira cada día a la ventana a través de la cual ve el maduro pintor mantiene la mirada fija en la tela que está pintando, o se apoya en el alféizar, mientras fuma y escucha ópera. Una noche en la oscuridad de su habitación, y frente a la ventana del pintor judío Edward Shapiro, del que nada conoce, Lily Dahl decide “ser mala” y da el paso: quiere convertirse en la heroína de su propia vida:

El rostro del hombre permanecía en la sombra, pero Lily fijó la mirada en él y se desabotonó lentamente la blusa. Luego, la arrojó al suelo, deslizó los dedos por su hombro desnudo y se mordió el labio inferior con fuerza, succionando la carne. Esto es fantástico, se dijo a sí misma, mientras se desabotonaba sus vaqueros cortados. Volviéndose de lado, se despojó  de la ajustada prenda. Podía sentir la áspera tela deslizándose a lo largo  de sus nalgas, y la mezcla de aquella sensación  con la certeza de que el hombre seguía mirándola le sugirió una imagen ajena de sí misma, como si estuviera contemplando a una quinceañera irrumpiendo en un número de strip-tease, una chiquilla que nunca hubiera roto un plato y que de pronto se mostrara a la altura de cualquiera.

La irrupción de la realidad

Mientras Lily Dahl deja fluir su hechizo frente al misterioso pintor, alguien, en otro lugar de la pequeña localidad de Webster, está pensando en ella. Siri Hustvedt nos hace pensar en lo extrañas que son las relaciones humanas: una joven se desnuda en su ventana frente a un desconocido mientras, en las afueras de esa misma ciudad, un amigo de la infancia la lleva a ella en brazos, muerta.

El hechizo de Lily Dahl es una pequeña joya de ingeniería literaria: como un mecanismo perfecto, la vida de Lily Dahl va entrando, por su propia curiosidad y por el deseo de los demás, en una telaraña de hechos casi alucinantes. Es la realidad, nos dice Siri Hustvedt: la realidad irrumpe en nuestras vidas cuando menos lo deseamos. Queremos seguir soñando en que somos dueños de nuestras vidas, pero la vida es algo bien distinto.  

Cuando Lily cree encontrar en el pintor judío la persona más exótica y fascinante que ha conocido en su corta vida, su mejor amigo, Martin, el obcecado y tímido Martin que ve todos los días, es de esa clase hombres que, sorprendido por una terrible tormenta en mitad del camino, rehusaría volver atrás y, antes bien, afianzaría ambos pies en el terreno y continuaría caminando contra el viento. En definitiva, su mejor amigo, Martin, es un extraño, solo conoce su apariencia.

El amor de los extraños

Y es que nada nació cuando nacimos nosotros, aunque íntimamente creamos que es así. La historia de El hechizo de Lily Dahl nace mucho antes de la primera frase de la novela. Es otra de singulares enseñanzas de Siri Hustvedt en esta novela: en un pequeño pueblo –y tal vez con más importancia en la América profunda- los rencores, los misterios, incluso los asesinatos sin resolver, se arrastran durante décadas.

El amigo más cercano, los vecinos, la mujer que atiende un pequeño negocio, guardan secretos que nunca podríamos imaginar. Ese mejor amigo, de repente, se convierte en un desconocido. El hechizo de Lily Dahl nos habla de la imprevisibilidad de la vida, que es otra forma de hablar de la vulnerabilidad del ser humano. Nada es seguro, nada es como creemos.

El rostro que nos saluda cada mañana esconde tras sus ojos algo que no podemos sospechar, jamás. Es imposible que sepamos qué piensan los demás de nosotros. Este es el sentido con el que Lily Dahl se convierte en la particular heroína de esta novela: no se resigna a creer lo que los demás piensan o hacen sino que va más allá. Como una intrépida aventurera, se atreve a entrar en los jardines de sus amigos para espiar por las ventanas, en el patio de un chatarrería regentada por dos ancianos medio locos para tratar de descubrir cómo enterraron viva a su madre hace medio siglo.

La inquietante historia que imaginó Siri Hustvedt para El hechizo de Lily Dahl tiene el sabor de los antiguos cuentos para niños: un lobo espera a una niña en lo más profundo del bosque; dos niños son abandonados por sus padres y terminan perdidos en manos de una bruja; una joven se desnuda en su ventana delante de un extraño mientras su mejor amigo, bajo esa misma fachada, la mira y la imagina muerta.

El hechizo de Lily Dahl. Siri Hustvedt. Circe Ediciones.

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Acerca de José Luis Alvarado

Dijo el sabio griego que nada es comunicable por el arte de la escritura; tras apurar la copa de seca cicuta, su discípulo dilecto lo traicionó y acaso lo perfeccionó transmitiendo por escrito sus irónicos conocimientos. Como antes hiciera Montaigne, pienso que la obra de un autor se prolonga y modifica cada vez que se escribe sobre ella. La memoria, que fue oral y minoritaria, ahora se multiplica con cada palabra que integra y justifica el continuo universo, también llamado la Red.

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