El mundo según Garp, de John Irving: una caricatura de la condición humana

Tal y como el nombre de la obra da una idea, este libro, escrito por el estadounidense John Irving, sigue la historia de T.S. Garp, un escritor con curiosas visiones del mundo, que gracias a su singular imaginación, dota de atractivo incluso a las situaciones más mundanas.

Decir que la novela reconstruye la vida entera de su personaje principal sería quedarse corto, pues Irving no se limita al tránsito común entre la vida y la muerte, sino que inicia anticipadamente desde la madre del protagonista (Jenny Fields) y procede más allá. El cometido final es claro: detrás de la exposición de los sube y baja comunes, se evidencia una crítica hacia la condición humana y los fenómenos que la rodean.

La denuncia en el absurdo

Para los cientos de lectores que esta novela ha cosechado en este tiempo, hay un punto definitivo: desde la mirada de Garp, incluso los acontecimientos más simplones son llevados al extremo. El tránsito de la trama por instancias insólitas provoca que la palabra «surreal» sea válida, por lo que para disfrutar de la lectura es necesario dejarse llevar, aceptar lo que se propone y abrazar la fantasía limitada.

Por supuesto, lo absurdo no es gratuito, sino que detrás de ello se alza un retrato crudo de la realidad. Aceptar la tragedia de la vida, cuantiosa para Garp, es doloroso, así que, en lugar de recibir los golpes valientemente, a veces es mejor unirse a la comedia, ver lo ridículo en aquello que obsesiona. Adquirir dicha perspectiva vuelve entrañable a este peculiar libro, que en un doble ejercicio proporciona risas y una interesante denuncia del loco mundo en el que vivimos.

Si la parodia con tintes de ridículo no es del agrado del lector y solo busca un texto sin complejidades, no hay de qué preocuparse, existe la posibilidad de disfrutar «El mundo de Garp» sin dobles interpretaciones, tomándola como una historia divertida de un escritor que ve el mundo a su manera.

La trama metaliteraria de El mundo según Garp

Casi toda la trama de la novela transcurre en Estados Unidos (salvo un interludio en Viena, en lo años 60), comenzando en los años de la Segunda Guerra Mundial hasta llegar a los años 80. Uno de los aspectos que más llaman la atención de El mundo según Garp es el énfasis que pone en el feminismo, máxime teniendo en cuenta que la novela fue escrita en una época en la que hablar sobre ese tema no era demasiado habitual.

Para empezar, Jenny, la madre de Garp, es una enfermera liberada e independiente que se niega a compartir su vida con un hombre pero que tiene claro que desea tener un hijo. En ese sentido el papel de una madre soltera en los Estados Unidos durante los años de la Segunda Guerra Mundial y posteriores no era algo fácil.

Si a ese punto agregamos que Jenny tiene unas concepciones un tanto particulares de lo que debe ser educar a un hijo, y más extrapolando sus ideas a la época en que se desarrolla, o que la mejor amiga de Garp es travesti, el cóctel explosivo está casi servido. Las opiniones de Jenny sobre el amor, la familia o la sexualidad chocan incluso a su propio hijo quien, a pesar de conocer mejor que nadie a su madre, siente que sus pretensiones van más allá de lo que la norma consideraría razonable y de lo que él mismo puede aceptar.

Pero, al margen de estas consideraciones, una parte importantísima de la trama de El mundo según Garp es la propia literatura.  Por un lado, Jenny escribe unas memorias completamente escandalosas que se convierten en un éxito inmediato de ventas y que la sitúan como una figura referente del feminismo en el mundo.

Por otra parte, el propio Garp se propone convertirse en escritor, algo que hace metódicamente, dando pequeños pasos, escribiendo primero un relato (que aparece como un extenso capítulo de la propia novela) y luego escribiendo una serie de novelas que no tienen gran impacto, salvo la última que es justamente sobre la que Garp tiene una peor opinión.

El primer capítulo de esa novela también aparece incrustado como un capítulo de El mundo según Garp. De este modo, John Irving convierte una ficción en metaficción. El lector se encuentra con elementos biográficos de Garp que a su vez el propio Garp transforma en ficción.

Por último, Helen Holm, la esposa de Garp, es una profesora universitaria de Literatura y, en cierto modo es quien con sus críticas aviva el deseo de Garp por escribir una obra que valga la pena.

La chispa de los personajes

Toda buena historia se corona con personajes a la altura. En ocasiones son ellos, más que el funcionamiento de la trama, lo que convence de devorar una página tras otra, se trata del ansia por averiguar qué depara el destino para ellos. En ese sentido, la novela de Irving no decepciona para nada.

A pesar del absurdo reinante, El mundo de Garp correría el riesgo de quedarse en lo plano si no fuera por sus personajes: también excéntricos, especiales, con una forma de ser que los distingue ampliamente de lo visto antes. De la misma forma que lo insólito de la trama se convierte en denuncia social, también las peculiaridades de sus caracteres los constituyen como una caricatura del ser humano, una exploración de la condición de la especie.

Aunque hay muchos para escoger, quienes más resaltan son Garp y su madre, Jenny. Del primero ya hemos hablado, es él quien otorga a la novela un giro especial. Pero Jenny también merece unas palabras. Sus comentarios y acciones agregan un punto de vista acerca de las mujeres, así como su papel en la escritura. Es un personaje fuerte que hoy en día sería considerado feminista, aunque como lo dice ella misma, a veces para serlo solo hay que defender tus derechos.

El toque de Irving

El mundo de Garp brindó reconocimiento a John Irving, y como tal, su característico estilo está presente en cada una de sus frases. Su ritmo ágil facilita la lectura. Las estrambóticas situaciones que a veces viven los personajes a veces nos hacen reír, a veces resultan irritantes y a veces nos entristecen. Un relato sobre una vida que, en definitiva es un relato sobre la vida. Como todos los libros del mundo, este tiene sus partidarios y sus detractores. No puedo asegurarles en cuál de los dos bandos acabarán ustedes, pero no le nieguen una oportunidad a su lectura. Creo que, para casi todos, merecerá la pena.

El mundo según Garp. John Irving. Tusquets

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Acerca de Jaime Molina

Licenciado en Informática por la Universidad de Granada. Autor de las novelas cortas El pianista acompañante (2009, premio Rei en Jaume) y El fantasma de John Wayne (2011, premio Castillo- Puche) y las novelas Lejos del cielo (2011, premio Blasco Ibáñez), Una casa respetable (2013, premio Juan Valera), La Fundación 2.1 (2014) y Días para morir en el paraíso (2016).

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