Exhalación, de Ted Chiang: más allá de la ciencia-ficción

Sorprende saber que con la publicación de Exhalación, la obra de Ted Chiang se reduce a diecinueve relatos en un margen temporal de treinta años. Una carrera literaria sin duda breve y concentrada, pues hasta la fecha Ted Chiang no ha publicado novelas, ensayos o cualquier otro género diferente al relato.

Y pese a ello, la obra de Ted Chiang ha trascendido de una forma sorprendente, avalada además por una multiplicidad de premios y menciones. Baste con decir que dieciséis de sus hasta ahora diecinueve relatos han sido ganadores o finalistas de alguno de los premios Hugo, Locus o Nébula, los más prestigiosos en el ámbito de la ciencia ficción.

En todos los relatos de Exhalación, Ted Chiang parte de una premisa en apariencia sencilla, una semilla que poco a poco va germinando para dar paso a una historia sin fisuras, con un lenguaje preciso en el que no falta ni sobra nada y que, además de deleitarnos, nos conduce, casi siempre, a una reflexión. Incluso en los relatos más breves de Exhalación, Ted Chiang es capaz de crear mundos ficticios con los que el lector conecta de inmediato.

Exhalación: relatos más allá de la ciencia-ficción

En Exhalación, la ambición de Ted Chiang va más allá de escribir un mero libro de relatos de ciencia ficción. Ted Chiang posee la maestría y la habilidad suficiente para, basándose en ideas tomadas de diferentes disciplinas (física, biología, teología, filosofía, inteligencia artificial) adaptarlas a un contexto especulativo dando lugar a relatos que sorprenden siempre por sus planteamientos originales.

La originalidad de los relatos de Exhalación no estriba tanto en que nos lleve a planteamientos filosóficos o morales diversos sino el contexto en el que se desarrollan las historias. Ted Chiang rehúye de escenarios excesivamente futuristas ambientados en el espacio, en otras galaxias, o en mundos lejanos y externos. Todos sus cuentos se desarrollan en escenarios que para el lector son muy reconocibles, en mundos que podrían ser perfectamente el nuestro. Esa sensación de cercanía es unos de los elementos que más me gustan de este autor.

Además, Ted Chiang tiene la habilidad suficiente para, partiendo de un mundo reconocible, darle la vuelta como a un calcetín en ciertos aspectos. Por ejemplo, en uno de sus relatos de Exhalación, del que hablaremos a continuación, Ted Chiang habla de un mundo en el que la tecnología está al servicio de la fe.

Los nueve relatos que forman parte de Exhalación son los siguientes:

El comerciante y la puerta del alquimista

Creo que este relato tiene algo de borgiano y, de hecho, leyéndolo, pensé que a Borges le habría fascinado su lectura. El tema del relato es el determinismo y para hablar de ello, Ted Chiang nos narra la historia de un comerciante que posee una puerta con la que se puede viajar en el tiempo, tanto hacia el pasado como hacia el futuro. La posibilidad de enmendar errores o corregir conductas que pueden llevar a un futuro no deseado es lo que se plantea en este originalísimo relato, para mi gusto el mejor de toda la compilación, con un final sorprendente.

Exhalación

Este cuento, absolutamente fascinante, narra la investigación de un científico de una raza evolucionada que trata de comprender el funcionamiento del cerebro y del mecanismo que hace que un cuerpo viva o deje de vivir, y la relación que esto tiene con el aire que respiran. Para ello, el científico decide experimentar con su propio cerebro y llega a unas conclusiones aterradoras. La publicación de dichas conclusiones lleva a una catástrofe imparable aunque perfectamente natural, en la que cada especie juega un rol pequeño, pero significativo en el devenir del universo.

Lo que se espera de nosotros

Es el relato más breve de Exhalación, con apenas cuatro páginas. Ted Chiang describe un pequeño aparato cuyo funcionamiento prueba que nuestro destino está ya de algún modo preconfigurado. Los usuarios que prueban este aparato acaban aceptando que el libre albedrio no existe y, por tanto dejan de tomar decisiones. Otros dejan de comer o se quedan en un estado catatónico del que no pueden salir. Creo que este es otro de los relatos que, por su temática, le habría gustado leer a Borges, en el que a partir de una premisa muy sencilla se produce un desenlace terrible.

El ciclo de vida de los elementos de software

Por su extensión, este relato es más bien una novela corta. Aquí Ted Chiang nos plantea los problemas éticos que se pueden plantear con la inteligencia artificial y su uso para construir seres virtuales dotados de inteligencia y sentimientos. Se plantean temas sobre cómo se debería tratar a un ser virtual de esas característica, ¿Como a una simple mascota de la que podemos deshacernos o como a alguien más vinculado afectivamente con el que tenemos responsabilidades? También está muy presente el tema de las relaciones humanas en un mundo híper tecnológico y si es viable plantear una relación (sentimental, afectiva, familiar) entre un humano y un ser virtual. Sin duda alguna, un relato interesantísimo

La niñera automática, patentada por Dacey

Este relato vuelve de alguna manera sobre la misma temática que el anterior, con un especial énfasis en la crítica hacia una fe ciega en la tecnología. En esta ocasión la trama se desarrolla a través de la figura de unos robots que hacen las funciones de niñeras. Ted Chiang nos plantea una serie de preguntas sobre la posible vinculación entre humanos y robots y su hipotético provecho en la crianza de bebés, no ya solo para tareas más o menos rutinarias como lavar, alimentar o cambiar el pañal a un bebé, sino para lo que se refiere al tema de la crianza en sí misma y, por tanto, la transmisión de afecto. Lo más original de este relato es que está planteado como si se tratase de un experimento que realmente se hizo entre los siglos XIX y XX.

La verdad del hecho, la verdad del sentimiento

La relación entre la memoria y el lenguaje se traduce a través de dos historias paralelas en momentos temporales diferentes. En una de ellas se plantea la existencia de un dispositivo capaz de grabar todos los recuerdos de una persona, con la posibilidad de poder “rebobinar” esos recuerdos a voluntad cada vez que se quiera. Cómo afecta ese dispositivo a la relación de un padre con su hija es una de las tramas. La otra nos narra la historia de un colono que llega a una tribu en la que no existe la escritura. La memoria y los recuerdos son, por tanto, siempre orales. El colono introduce entonces la escritura en la tribu y eso tiene una serie de consecuencias. De todos los relatos de Exhalación, este quizá sea el que tiene una vocación más claramente “ensayística” y menos narrativa de todo el libro. Ted Chiang nos plantea en él un interesante análisis sobre la influencia de la tecnología sobre la memoria y la importancia del lenguaje. También, aunque de forma muy sutil, la sustitución de la narración a través de la escritura por lo audiovisual.

El gran silencio

En este relato, un papagayo se lamenta de que sus dueños humanos no perciben su inteligencia y por tanto su necesidad de comunicación. Ted Chiang reflexiona de nuevo, al igual que en el relato anterior, sobre el lenguaje oral, la necesidad de comunicación y la pérdida. En cierto sentido, en este como en otros relatos de Exhalación, se percibe un cierto existencialismo en torno a la futilidad de la existencia y de todo lo que se ha logrado construir, o lo que no se podrá hacer ya jamás.

Ónfalo

Uno de los mejores relatos de esta compilación. En él Ted Chiang nos sugiere un contexto en el que la ciencia está al servicio de la fe religiosa, es decir, la ciencia sirve para corroborar ciertos dogmas. Una arqueóloga del museo de Filosofía Natural de Boston descubre un posible fraude y se pone en contacto con un científico. Ese encuentro sacudirá sus creencias religiosas, pues la arqueóloga tendrá conocimiento de un artículo escrito por otro creyente respecto de un trascendente descubrimiento astronómico que cambia totalmente la concepción de todo.

La ansiedad es el vértigo de la libertad

En este relato, uno de los mejores, Ted Chiang vuelve a uno de sus temas recurrentes en esta antología: el libre albedrío. En esta ocasión, nos plantea la posibilidad de un multiverso con dimensiones paralelas a las que se puede acceder a través de dispositivos llamados prismas, que permiten la comunicación con los para-seres de cada ser humano en cualquier otra dimensión. En ese mundo cada ser humano puede analizar las elecciones de sus diferentes vidas para que su sentido no desaparezca víctima del sinnúmero de interpretaciones provenientes de sus existencias paralelas. Cómo gestionar esa posibilidad, cómo usar esos dispositivos y cómo afectarían a nuestras vidas es el dilema moral planteado en ese fabuloso relato que cierra la antología de un modo impecable.

Conclusión

Exhalación es un magnífico libro de relatos cuyo interés va más allá del de los amantes del género de ciencia-ficción. Es un libro sólido, coherente, lleno de inteligencia y sensibilidad que plantea temas totalmente vigentes. Aunque Ted Chiang tiene un estilo propio y reconocible, hay relatos de los que puede decirse que han recogido el conocimiento y la admiración de otros tantos autores, para mí muy gratos: Borges, Bioy Casares, Philip K. Dick, China Mieville o Margaret Atwood, por ejemplo. Pocos son los autores que transitan sin dificultad en el relato corto y Ted Chiang ha probado sobradamente que pertenece a ese selecto grupo.

Exhalación. Ted Chiang. Editorial Sexto Piso.

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Acerca de Jaime Molina

Licenciado en Informática por la Universidad de Granada. Autor de las novelas cortas El pianista acompañante (2009, premio Rei en Jaume) y El fantasma de John Wayne (2011, premio Castillo- Puche) y las novelas Lejos del cielo (2011, premio Blasco Ibáñez), Una casa respetable (2013, premio Juan Valera), La Fundación 2.1 (2014) y Días para morir en el paraíso (2016).

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