Temas Publicaciones: Literatura norteamericana

Absalón, Absalón. William Faulkner: La corrosiva sangre familiar

El pasado puede ser como un tumor maligno cuya única curación sea la palabra. Así lo entiende la vieja Rosa Coldfield, que le habla al joven Quentin Compton en una novela de tintes bíblicos, casi apocalípticos, Absalón, Absalón (1936), y su voz resuena en la pequeña habitación como si fuera una iluminada la que está contando una historia truculenta que, sin …

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Vinieron como golondrinas. William Maxwell: El punto cardinal

En los grandes escritores no sólo cabe destacar esa faceta que parece ineludible, el talento. Hay otros, pocos, que unieron al talento un asombroso buen gusto por lo literario. William Maxwell (1908-2000) fue un gran escritor que unió a su innegable talento su oficio de gran editor: de su extraordinario olfato literario surgieron escritores como Vladimir Nabokov, John Updike, J. …

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La historia de tu vida. Ted Chiang: el cuento como vocación

Cuando oí hablar de Ted Chiang me llamó la atención que se refirieran a él exclusivamente como un escritor de cuentos. Y digo esto porque hoy en día es una auténtica rareza encontrar a un escritor especializado en ese género narrativo, y más complicado todavía si escribe exclusivamente relatos cortos. Aunque a Ted Chiang se lo suele catalogar como un …

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Del tiempo y del río. Thomas Wolfe: Una pasión desmesurada

Fue Thomas Wolfe (1900-1938) un escritor desmesurado, autor de una obra corta, intensa y exuberante. Sus pocas novelas son asombrosas por la calidad de su estilo, por la rica adjetivación, por el intenso lirismo y la mirada desarraigada de este hombre del profundo Sur que supo dotar a su escritura de una carnalidad extrema, donde se une la prosa torrencial …

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¿Acaso no matan a los caballos? Horace McCoy: La pesadilla real

Se puede matar por compasión: el cañón de una pistola sobre la sien de una guapa muchacha, por la noche, en un muelle; un solo disparo: la mejor forma de eutanasia activa; la mejor forma, también, de que los hombres, con sus estúpidas costumbres, te envíen a la silla eléctrica por asesinato. Horace McCoy (1897-1955), escritor de pulp fictions, reportero …

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Suave es la noche. Francis Scott Fitzgerald: La felicidad empañada

Hubo un tiempo en que los escritores se convirtieron en personajes de sí mismos. La generación perdida norteamericana demostró que la vida y la literatura podían ser paralelas, o mejor dicho, que sus vidas podían ser convertidas en literatura, y por tanto, en relatos apasionantes. La biografía de Francis Scott Fitzgerald (1896-1940) podría leerse como una novela, no sólo porque …

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Un lento aprendizaje. Thomas Pynchon: los comienzos de un escritor

En el prólogo de este libro el propio autor nos habla de sus comienzos como escritor y de cómo publicó sus primeros relatos. De este modo, Pynchon nos relata cómo, en un momento dado, decidió “desenterrar” unos relatos escritos muchos años atrás con la idea de volver a publicarlos. Las impresiones que recibió de sus propios cuentos son dignas de …

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Llámalo sueño. Henry Roth: La infancia perdida

Dicen que la infancia es el paraíso perdido, pero para algunos es el infierno nunca olvidado. Un infierno que regresa constantemente, porque se ha convertido en un hábito del pensamiento, porque te ha formado o deformado de manera que ya no serás el adulto que hubiera resultado de esa infancia idílica de la que sin embargo otros tienen gratos recuerdos, …

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Trópico de Cáncer. Henry Miller: La vida misma

Hubo un tiempo en el que las novelas parecían componerse tan solo de palabras, de formas, de estructuras complejas y laberínticas. El Ulises de Joyce había roto con una tradición de siglos y ya la mirada del escritor era una mirada calidoscópica, hecha pedazos, de tal modo que la historia no tenía tanta importancia como la manera de contar esa …

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Luz de agosto. William Faulkner: Solos en el mundo

Todo hombre tiene el privilegio de destruirse a sí mismo siempre que no haga daño a nadie, siempre que viva para sí mismo y de sí mismo. Todo hombre puede ser víctima y a la vez verdugo de sí mismo; sólo tiene que situarse en el contexto idóneo, dejarlo vivir entre la intolerancia y la incomunicación, solo, solo como un …

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